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 Por: MDZOL -  www.argenpress.info
Argentina, Córdoba
Prisión perpetúa para Luciano Benjamín Menéndez y va a una cárcel común

Luciano Benjamín Menéndez fue sentenciado a prisión perpetua por ser el principal acusado por el secuestro, tortura y muerte de cuatro militantes, en 1977. En la sala de debates, hubo muestras de alegría al conocerse el veredicto.
 

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El Tribunal Oral Federal Nº1 de Córdoba condenó al ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez a reclusión perpetua. La sala de audiencias estalló en aplausos al conocerse el veredicto.

Esta mañana el ex militar, uno de los ocho acusados por el secuestro, tortura y muerte de Humberto Brandalisis, Hilda Palacios, Carlos Lajas y Raúl Cardozo, militantes de PRT, en diciembre de 1977, declaró ante los jueces que 'es falso lo que vienen sosteniendo los subversivos, quienes ahora hablan de la inexistencia de la guerra contrarrevolucionaria y llaman represión ilegal a los esfuerzos defensivos de las fuerzas legales'. También sostuvo que 'no se persiguió a enemigos políticos'.

Por otra parte, definió a los integrantes de las diversas agrupaciones de la época como 'verdaderos ejércitos clandestinos, combatientes organizados en comandos y unidades a imitación de los militares', a quienes atribuyó 1.500 muertes y 21.500 atentados.

'Antes los terroristas estaban en la ilegalidad, ahora pretenden ser ciudadanos atados a la Constitución. Confío en que los guerrilleros del 70 ahora en el poder no puedan imponer su régimen autoritario', agregó.

En otro momento de su testimonio, manifestó que 'los subversivos no se han sacado aún la piel de cordero'. Añadió: 'Ahora se apropiaron de la legalidad y pretenden ser pacíficos ciudadanos (…) Desde el poder intentan convertirnos a su sistema esclavista'.

'Los argentinos sufrimos una guerra desatada por los sicarios vernáculos del comunismo internacional, los mismos que hoy persisten en sus objetivos', señaló.

Hacia el final de su descargo, Menéndez afirmó: 'Ostentamos el dudoso mérito de ser el primer país en la historia del mundo que juzga a sus soldados victoriosos.(…) ¿Para quién ganamos la batalla?'